Roberta Gemma nació el 21 de octubre de 1973 en Roma, Italia. Creció en un barrio humilde de la capital italiana, donde desde muy joven mostró una fuerte inclinación por el arte y la expresión corporal. Sus padres, de clase trabajadora, apoyaron sus estudios en danza y teatro, aunque siempre mantuvieron una actitud conservadora frente a sus decisiones profesionales. Tras completar la educación secundaria, trabajó brevemente como modelo de pasarela y atención al cliente, experiencias que le permitieron desarrollar una seguridad escénica que más tarde resultaría clave en su carrera.
A mediados de la década de 1990, mientras frecuentaba el circuito de fotografía artística en Roma, Roberta fue descubierta por un productor local que le ofreció una oportunidad en el cine para adultos. Inicialmente dudó, pues la industria no formaba parte de sus planes; sin embargo, la crisis económica del momento y la posibilidad de obtener ingresos estables la llevaron a aceptar. Su primera escena fue grabada en 1996 con un estudio independiente italiano. La naturalidad y espontaneidad que mostraba ante la cámara llamaron la atención de distribuidores internacionales, abriéndole puertas en el mercado europeo.
Entre 1998 y 2005, Roberta Gemma trabajó con productoras emblemáticas como Mario Salieri y Private Media Group. Su físico natural —lejos de los estándares quirúrgicos predominantes en la época— la convirtió en un referente del estilo realista italiano. Participó en más de 80 películas, muchas de ellas rodadas en locaciones como Barcelona, París y Budapest. Durante estos años, también incursionó en la dirección de escenas para colecciones de temática vintage, mostrando un ojo para la narrativa visual que pocas actrices de su generación desarrollaron.
A partir de 2006, Roberta decidió reducir su ritmo de producción para centrarse en proyectos autogestionados. Creó su propio sitio web y comenzó a producir contenido bajo demanda, aprovechando el auge de las plataformas digitales. Esta etapa le permitió tener control creativo total sobre las historias que interpretaba, muchas de las cuales exploraban tabúes sociales desde una perspectiva irónica. También colaboró con cineastas independientes en cortometrajes no eróticos, demostrando su versatilidad como actriz.
Fuera de los sets, Roberta Gemma siempre ha mantenido un perfil reservado. En entrevistas ha mencionado que el baile flamenco y la escritura de poesía son sus principales pasiones fuera del trabajo. Se sabe que reside en una pequeña localidad de la Toscana, donde lleva una vida alejada del bullicio mediático. Aunque nunca buscó ser un símbolo feminista, su trayectoria ha sido estudiada por académicos que analizan la evolución de la representación femenina en la industria del entretenimiento adulto durante el cambio de milenio.